Cerdo Ibérico

 

 

 

 

 

 
Muchas veces te habrás preguntado cómo se obtiene ese sabor inigualable de los jamones ibéricos, pues la clave de la calidad de un jamón ibérico está detrás de la alimentación del cerdo ibérico. Esto es lo que determina el sabor, textura y aroma de los jamones.

El tipo de alimentación del cerdo nos da la pauta de la calidad del jamón que se produce con él y actualmente existen tres formas tradicionales de alimentación del cerdo:

Cerdo ibérico alimentado con bellota o a la montanera: es el cerdo que camina por la dehesa, libre, alimentándose de lo que le ofrece la naturaleza. Estos cerdos son los de mayor calidad y gracias a la caminata en el bosque, se logra ese veteado del jamón por la mejor distribución de las grasas del animal. Estos animales son sacrificados después del engorde con bellota, que generalmente se realiza entre noviembre y febrero.

Cerdo alimentado con recebo: este animal también está en la montanera, pero menor tiempo, y antes de sacrificarlo engorda con piensos autorizados por el consejo regulador de la Denominaciones de España. Además del pienso, este cerdo recibe bellotas y hierbas. Los expertos dicen que un jamón de recebo se diferencia de uno de bellota porque tiene la uña interior más desgastada por su estancia en los corrales.

Cerdo alimentado con pienso: este cerdo ha recibido una alimentación a base de piensos autorizados y en los establos, por lo cual la distribución de la grasa no es tan armónica como en los de bellota o recebo, que son de mayor calidad.

Jamón ibérico: ¿cómo es la alimentación del cerdo?
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